Cinco razones para nunca (volver a) escribir

Luego de 3 años sin escribir, ocupándome de mis asuntos financieros y de una vida social incipiente pero aceptable, decido volver a la página en blanco y su cancerígeno abrazo. Sin embargo, las primeras semanas se volvieron tan desalentadoras, y hablo de una frustración renovada y re potenciada, que medité seriamente dejar, para alegría de muchos ecologistas, definitivamente de escribir.

Encontré así cinco razones por la que la literatura y yo no teníamos nada qué hacer.

UNO.- SE FUE LA MAGIA

En mi ventiañeridad era común pasarme las noches escribiendo y corrigiendo mis textos hasta el amanecer. Leer tres o cuatro libros a la semana y además alimentar un blog para mantenerme enfocado. Obviamente, esos tiempos ya pasaron. He perdido mis súper poderes y ahora, espero que sea el cambio climático y no por envejecimiento, los inviernos parecen ser más fríos y los veranos infernales. Además los achaques no solo son físicos. Es mucho más fácil distraerse y sumergirse en el narcótico y criogénico laberinto del Netflix. Y lo peor, es que se fue la magia. Puedo pasar semanas enteras sin una sola idea. Y con la sensibilidad de una piedra congelada, flotando en la nada.

DOS.- POBREZA

La pobreza es un lujo. Tienes que trabajar en algo y por lo regular ese trabajo te quita todo. El ego te lo deja hecho jirones. Y no hay forma de ganar algo con esto. No es un secreto. Y si decides con todo, entregarte a ambas ocupaciones, terminas odiándote por no hacer bien ninguna. No hay espacio al romanticismo, ser misio no es cool. Ni siquiera para los escritores.

TRES.- ERES BUENO PARA OTRAS COSAS

Ok, no.

CUATRO.- TE DEPRIMES

Jamás he saboreado con tanta certeza el fracaso. En ese aspecto, escribir es una mierda. Puras penas. Son tan pocas las alegrías que da, que más reconfortante resulta seguir los partidos de la selección. Claro que puedes engañarte y creértela, pero ese es otro tema.

CINCO.- LOS AUDIOVISUALES, PLÁSTICOS, GIFERS Y MEMERS SE LLEVAN A LAS FLACAS

Y sí.

Todo esto ya me parecen suficientes razones para dejar de escribir. Y claro que hay muchas más. Escribir es torturarse, sacarse la costra y ver cómo crece otra más fea y volver a arrancársela. Pero si a pesar de todo esto y todo lo demás, puedes escribir. Si tu pantalla se sigue llenando de palabras salidas de no-se-sabe-dónde. Tienes una excelente coraza, cholay. Eres el puto Nokia 3310. Un monje tibetano en llamas. Y sólo queda arder.

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s